El pasado 26 de julio, la orquesta de Mannheim, Alemania, estrenó la obra “Chinampa y Trajinera” de Enrico Chapela Barba.

A continuación puedes leer la nota de programa:

Chinampa y Trajinera

Construidas en regiones someras de los humedales, las chinampas son armazones de troncos y varas cubiertos de lodo y hojarasca, que se rodean con una valla de ramas y se dejan hundir al fondo, delimitando un área que se rellena con tierra y composta. Este sistema de cultivo garantiza el abasto constante de agua y la fertilidad del suelo, permitiendo una agricultura sustentable que alimentó el desarrollo de la capital mexica, de la capital novohispana, y que continúa siendo productiva para la actual Ciudad de México.Otrora extendida por grandes regiones del extinto sistema de lagos del Valle de México, la chinampería sobrevive actualmente al sur, en los remanentes del lago de Xochimilco.

Aunque muy disminuida en extensión e importancia agrícola, aún conserva la magnificencia de su sistema de canales navegables, que la han convertido en uno de los atractivos turísticos obligados para los visitantes de la capital mexicana. El forastero puede pasear en trajinera, embarcación que lo llevará a conocer recónditos parajes, alejarse del bullicio de la urbe de asfalto, y retroceder en el tiempo al imaginar la belleza de la gran Tenochtitlán. Para zarpar, el chinampero impulsa la popa apoyando su pértiga en el fondo del canal, serpenteando entre decenas de trajineras que atiborran las cercanías del embarcadero. Al navegar los canales, se arriman lanchas con músicos tradicionales que ambientan el recorrido con un mosaico de múltiples folclores regionales. Suena la calidez de la marimba chiapaneca, la alegría del arpa jarocha, el virtuosismo del violín huasteco y la festividad de las trompetas tapatías.

Chinampa y trajinera narra un paseo por los canales de Xochimilco, que hace escala en diferentes chinampas. En los trayectos intermedios, se aproximan trajineras musicales tocando sones tradicionales mexicanos. Las chinampas han sido compuestas con un lenguaje contemporáneo, mientras las trajineras conservan más el estilo característico de sus orígenes populares.

Trajinera Chiapaneca – Chinampa de AhuejotesQuetzalcóatl, la divina serpiente emplumada, se convirtió en un quetzal verde esmeralda para enraizar sus garras al fondo lacustre y sostener el cielo con el plumaje de su cola. Sobre el reflejo del agua en los canales, proyectó su follaje hacia las profundidades, sustentando el equilibrio con el inframundo. Los ahuejotes son sauces de agua endémicos del Valle de México, que juegan un papel crucial en la construcción de chinampas. Sembrados en torno al perímetro, se arraigan al lecho del lago con sus firmes raíces, consolidando la cerca de cañas en su lugar.

Trajinera Jarocha – Chinampa de Ajolotes. Al inicio del tiempo, un par de dioses se sacrificaron para hacer la luz, convirtiéndose en el sol y la luna. No obstante, más sacrificios divinos eran necesarios para que los astros pudieran girar por el cielo. El dios del viento, encargado de las inmolaciones, buscó por todas partes al dios perro Xólotl, quien se transformó en ajolote para no ser reconocido y se ocultó en lo profundo de los humedales.El ajolote mexicano es un anfibio endémico de la zona lacustre de Xochimilco, cuyo nombre náhuatl significa “monstruo de agua”. Emparentado con las salamandras, no completa su transición del estado larvario al adulto, conservando su capacidad de regenerar extremidades y órganos vitales. Es por esta capacidad que era considerado un dios por los mexicas y que fue consumido por los mexicanos hasta el borde la extinción.

Trajinera Huasteca – Chinampa de Muñecas – Trajinera Tapatía. Don Julián Santana encontró a una niña ahogada entre los lirios de su chinampa. Al poco tiempo, empezó a colgar muñecas de las ramas de los ahuejotes, buscando apaciguar al espíritu de la pequeña difunta, quien lo acechaba por las noches y atormentaba en sus sueños. Con el paso de los años, el número de muñecas creció, así como el interés de los curiosos por ver el espeluznante paisaje, que se convirtió en uno de los lugares más visitados de la zona chinampera del lago de Xochimilco.