Lunática

En 1610 Galileo experimentaba con su flamante telescopio. El novedoso artefacto se había usado para espiar y navegar, pero nadie lo había apuntado al cielo. Entonces, al enfocar su lente a Júpiter descubrió cuatro puntitos alineados. Primero creyó que se trataba de estrellas, hasta que notó que su ubicación diaria se movía en dirección opuesta. Esta anomalía incrementó su interés, ya que además de cambiar posición entre ellas, seguían el tránsito de Júpiter por el zodiaco. Finalmente concluyó que no eran estrellas sino lunas orbitando al planeta, ahora conocidas como: Ío, Europa, Ganímedes y Calisto.

La cercana órbita de Ío provoca fuertes mareas gravitatorias que calientan su interior, provocando la mayor actividad tectónica del sistema solar. Europa está cubierta por una gruesa capa de hielo, que torturada por la gravedad joviana, se fisura propulsando géiseres emanados del profundo océano interior. Ganímedes, el más grande de todos, posee su propio campo magnético, evidencia del hierro fundido que gira en su núcleo. Calisto, que rota una vez por cada órbita, muestra la misma cara al planeta y tiene la espalda llena de cráteres de incontables cuerpos atraídos por el gigante planetario.

Ío, Europa y Ganímedes giran en resonancia orbital: por cada vuelta del primero el segundo da dos y el tercero da cuatro. Esta relación puede ser traducida en música como intervalos, armónicos y ritmos. Los materiales básicos fueron obtenidos a partir de los periodos orbitales, en tanto el carácter de los temas se inspiró en el activo vulcanismo de Ío, los gélidos géiseres de Europa, el líquido núcleo de Ganímedes y el impactado dorso de Calisto.

Interpretaciones

  • Diciembre 18, 2016. OFUNAM, Sala Nezahualcóyotl, Ciudad de México. Niksa Bareza, director.
  • Diciembre 17, 2016. Estreno mundial. OFUNAM, Sala Nezahualcóyotl, Ciudad de México. Niksa Bareza, director.